
Ahora el túnel es corto
vítreo.
La lluvia resbala por las orillas del cilindro.
Obligados a guardar silencio
nos raspamos los principios de las uñas
los finales de los dedos.
Pido un nombre para mí, para mis hermanos
arrepentidos de haber roto en cuatro el testimonio de que estamos vivos.
Pido con los ojos abiertos hasta el tope.
Tú y él como si fueran un par de siluetas recortadas en cartón
con fines promocionales
no responden. La última vez que vi la foto había oscurecido por completo.
También las palabras románticas como "destino" y "olvido"
escritas detrás.
Huele a sal
a sal de hombres extranjeros
cuyos ojos han visto de frente a Miguel Ángel y le han escupido el rostro
(pido un nombre para eso)
Yo voy tirando letras que no hacen puente
voy comiéndome las manos ansiosa de que no me sirvan para nada
alumbrando con los ojos el paso de los esclavos que me siguen.
Estoy casi segura que alguien le llama escape.
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