lunes, 29 de diciembre de 2008

la única manera de empezar es empezando
y yo no sé
cómo puedo empezar a las 4 de la mañana
con miedo
como todo lo que he hecho en los últimos 4 meses
a la mala
como siempre.

Empiezo desde antes que el siguiente año empiece, no me importa.
Empiezo pidiendo un novio, un trabajo y unas galletas para mis amigos.
A mis amigos los tengo todos amarrados al corazón
y a veces duelen.
Tengo dos hermanos mayores, una hermana
y sin ellos yo no soy...
no soy.

Y hasta hoy no admitía mi dolor
porque es tan pequeño que no merece la pena presentarlo.
Pero te lo presento, porque tú hiciste que no me avergonzara de este discapacitado.
Te lo regalo, llévatelo al mar
en la hielera o en la mochila
igual está muerto ya.

Vete a caminar un tiempo por la orilla del mundo y no cierres los ojos
cuéntame, yo escucho a cualquier distancia.

(esa fue una nota que debió ir hasta el final del texto)

No tengo palabras, no puedo pensar:
mi cerebro es sólo un gusano largo
que no me cabe en la cabeza ni apretado.
Mañana
cuando esté enfrente de los clientes
y les muestra mi trabajo que a estas horas no va ni a la mitad
con las ojeras muy profundas
verdes o negras
me voy a reír de mi...
de mí.

Y si no sirve de nada
tírame como si fuera la envoltura de algo que sí funciona.

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